
La felicidad del ser humano es la realización de muchos pequeños sueños …
Este fin de semana estaba preparada una salida conjunta entre el grupo excursionista Salouenc y els Perduts, nuestro “Juan Perdut” había preparado una salida por la Sierra del Cadí. Para el fin de semana siguiente le había comentado a mi hermano que intentaríamos cumplir uno de los objetivos que le había propuesto tantas veces, subir el Monte Perdido desde el inicio del parque y bajar en el mismo día, un reto bastante duro, eran 2.200 metros de desnivel y unos 18 - 20 km. Para realizar esta ascensión se tenía que dar una premisa, que hubiera mucha nieve en la famosa y temida “escupidera”.
Gracias a las fotografías realizadas por nuestros compañeros Txemi y Joana los cuales realizaron el “Perdido” por su cara norte hace dos semanas, sabía que todavía quedaba mucha nieve en la zona, sobre todo a partir del refugio de Góriz.
A principio de semana ningún componente del grupo excursionista de Salou se había apuntado a la salida, excepto Emilio y un servidor. “Juan Perdut” me comento que se habían apuntado cinco Perduts y que en total seríamos siete.
Esa tarde vi a mi hermano y éste me comentó que el lunes 13 era fiesta y que él no trabajaba, que este fin de semana era propicio para hacer el Monte Perdido, se le notaba que tenía muchas ganas de intentar esta ascensión, le había hablado de ella tantas veces …
Llamé a “Juan Perdut” y le hice partícipe de la situación, como buen montañero y amigo que es, entendió enseguida lo que pasaba por mi cabeza y no puso ningún reparo a hacerse cargo de la salida conjunta al Cadí, Emilio también me acompañaría en esta aventura.
Empecé a planear la salida, semanas atrás ya había llamado al refugio de Góriz para preguntar si quedaban camas libres, estaba lleno, también llamé a varios hostales de la zona de Torla, había camas pero el precio era demasiado para nuestras pobres economías. No había otra salida, haríamos vivac. Ahora tocaba que la meteorología fuera clemente con nosotros y nos dejara intentar realizar nuestro pequeño sueño, el tiempo para el fin de semana era variable, el sábado llovería y el domingo haría sol y nubes, un día perfecto para la alta montaña. Con estas previsiones todo estaba decidido
( de momento … ), el sábado por la tarde sobre las 19:00 horas nos dirigiríamos a la entrada del Parque Nacional de Ordesa para “plantar” nuestros sacos y realizar un vivac. El domingo intentaríamos realizar la ascensión desde la entrada del parque hasta la cima y bajar ese mismo día para después volver a hacer otro vivac y estar en casa el lunes sobre las 11:00 horas. El sábado por la mañana lo tendríamos para descansar y preparar la comida y el equipo, todo estaba planeado pero coma casi siempre, el tiempo es caprichoso y no está en nuestras manos controlarlo, para variar éste nos la volvió a jugar …
No muy convencido de las previsiones meteorológicas volví a mirar los boletines el viernes por la tarde, para mi sorpresa ¡habían cambiado las previsiones!, ahora decían con toda probabilidad que el domingo a partir de las 16:00 horas se esperaba tormenta y que el sábado haría sol y nubes; por mi mente pasó rápidamente las previsiones que había hecho y a esa hora, sobre las 16:00, había previsto hacer cima, no era posible realizar la ascensión ese día ya que si teníamos la capacidad suficiente para llegar a la cima no nos daría tiempo de descender sin que la tormenta nos pillara y según mis cálculos no pillaría en la cima ( si es que conseguimos pisarla ) o lo que es peor, en la zona de la “escupidera”. Eso no era aceptable, no podía arriesgar la integridad física del grupo a sabiendas, no era factible, pero tampoco podía dejar de pensar en la ascensión y en las ganas que tenían tanto mi hermano como Emilio, había que pensar en alguna alternativa y sobre todo comentárselo a los compañeros.
Sabía que la única alternativa era una verdadera locura pero no había otra salida, teníamos que salir el sábado de madrugada, eso significaría salir a las 03:00 horas de la mañana, llegar e intentar hacer la ascensión y después bajar otra vez al coche, una verdadera paliza.
Hemos hecho grandes gestas pero no sabía si podíamos realizar esta, era un palizón y había que enfrentarse a este reto casi sin dormir ya que el viernes era un día laborable y todos terminábamos la jornada sobre las 19:00 horas. Llamé a los compañeros que iban a intentar conmigo este reto, es decir: Emilio, Marcos y mi hermano Antonio. Todos ellos se sorprendieron mucho ya que se habían hecho a la idea de que saldríamos el sábado, para ellos como para mí suponía una adversidad salir el sábado de madrugada, tenían que comprar las previsiones para llevarnos la comida además de cumplir con los quehaceres cuotidianos de la casa. Calculábamos que dormiríamos muy poco pero aun así todos decidimos salir el sábado de madrugada e intentar la machada.
No me equivoqué, Emilio y yo nos acostamos a las 23:30 horas del viernes para levantarnos a las 02:00 horas del sábado, Marcos y mi hermano se acostaron a las 24:00 para levantarse a la misma hora, habíamos quedado a las 02:50 horas en la puerta de mi casa, a las 03:00 horas pasaríamos por Reus para recoger a Emilio y partir hacia nuestro destino, la entrada al Parque Nacional de Ordesa, para empezar a darle forma a nuestro pequeño sueño.
A las 07:30 horas comenzaba nuestra aventura, empezamos a caminar por la pradera a un paso tranquilo, no se trataba de hacer tiempo solamente teníamos que alcanzar la cumbre ( ¡como si esto no fuera suficiente! ), llegamos a las gradas de Soaso, Marcos y mi hermano nunca habían estado en el parque, les fascinó, tengo que decir que yo he estado varias veces y nunca había visto circular tanta cantidad de agua, era magnífico ver y sentir el rugir del río, todo un espectáculo para nuestros sentidos. Caminando, caminando, llegamos a la famosa y fotografiada “cola de caballo”, como era de esperar estaba espléndida con una cortina de agua fabulosa, fotos de rigor y nos dirigimos hacia las clavijas. Pasadas estas últimas el siguiente objetivo era el refugio de Góriz, el tiempo “estándar” que se tarda en alcanzarlo desde la entrada del parque era de unas cuatro horas, nosotros íbamos dentro del tiempo, divisamos el refugio y llegamos a su puerta pasadas cuatro horas exactas desde nuestra puesta en marcha, me sorprendió gratamente. Aprovechamos para realizar la primera parada, los “carpantas” y demás miembros de la cordada tomamos un bocado, no habíamos comido nada desde la salida. Mientras comíamos alguna barrita hablamos con uno de los guardas del refugio, nos comentó que el refugio estaba lleno y que éramos los últimos en intentar subir al “Perdido”. Le contamos de dónde veníamos y lo que intentábamos hacer, primeramente se extrañó incrédulo, después nos comentó que nos íbamos a dar una buena paliza y que tuviéramos suerte. Una vez repuestos, continuamos nuestro camino, nuestro “explorador”, Emilio, iba delante localizando el camino a seguir, estábamos ilusionados y decididos a intentarlo, sabíamos que ahora empezaba la verdadera ascensión todo y que ya llevábamos cuatro horas caminando. Antes de llegar al lago helado encontramos bastante nieve, paramos y nos pusimos los crampones, la pala a superar era considerable. Llegado al lago helado el tiempo empeoró, los nubes se nos echaron encima, no se veía nada, nos íbamos encontrando con montañeros que descendían de la cumbre, en esos instantes la falta de sueño hacía mella en nuestros castigados cuerpos, mi hermano estaba muy enchufado y nos animaba a continuar, me acerqué a él y le comenté que tirara pero que se parara cada cierto tiempo para que pudiéramos descansar, teníamos frente a nosotros la “escupidera”, había llegado la hora de la verdad, debíamos afrontar este tramo como una unidad, todos juntos, sin fisuras, para conseguir el éxito.
En el momento cumbre de la ascensión se abrió un claro entre las nubes, por unos instantes todos pudimos contemplar la “escupidera”, era imponente, altiva, esbelta y temida …
Marcos y mi hermano solamente la habían visto en fotos y sabían de ella por lo que les habíamos contado, Emilio y un servidor ya la subimos juntos hace dos veranos, en aquella ocasión era una dura tartera pero ni punto de comparación con la majestuosidad que teníamos delante.
“La escupidera” desgraciadamente es famosa y conocida por los montañeros ( y por los aficionados como yo ) porque es la zona del pirineo donde se producen más muertes. Tiene forma de “tobogán” inclinado, la zona izquierda es más elevada que la derecha lo que produce el salto de no regreso, el salto mortal al vacío.
Mientras la contemplaba recordé las palabras del “maestro Eugenio”, cuando ataquéis la “escupidera” tened cuidado de no iros hacia el interior, pueden haber capas de hielo, es preferible caminar por el borde …
Antes de atacarla nos pusimos en posición de “combate”, quiero decir que formamos de la siguiente manera; mi hermano primero, Emilio segundo, yo tercero y Marcos cerraba el grupo, de esta manera yo quedaba encuadrado entre mis dos “escuderos”, esto me daba seguridad para afrontar mi verdadero reto personal en esta ascensión, pasar la escupidera con mucha nieve.
Todos nos miramos y comprobamos que estábamos preparados para afrontar la parte más peligrosa de la ascensión, entre todos decidimos perder metros para dirigirnos al fondo de la escupidera y atacarla desde abajo, este camino era más duro pero más seguro. Iniciamos la marcha, nuestro paso era lento pero firme y decidido, teníamos un “jándicat” en contra, estábamos cansados justo en el momento más delicado de la ascensión, viendo la fortaleza y decisión de mi hermano los demás sacamos fuerzas de flaqueza, tiramos de la reserva para seguir adelante, sabíamos que iba a ser duro pero estábamos dispuestos a luchar, no nos íbamos a rendir tan pronto…
La nieve estaba en unas condiciones aceptables debido al tiempo que hacía, mi temor era que estuviese blanda debido al paso de los montañeros que atacaron ese día la cima del “Perdido”, pero para nuestra sorpresa todo y que el refugio estaba lleno, solamente nos cruzamos con una docena de montañero, supusimos que la “escupidera” con la cantidad de nieve que tenía daba mucho respeto.
Éramos conscientes de que estábamos solos, no subía nadie más, la niebla no dejaban ver con claridad pero esa situación y otras mucho peores ya las habíamos vivido y no nos preocupaba, estábamos juntos y si se presentaba una adversidad la superaríamos juntos, la fuerza del grupo te daba la confianza necesaria para afrontar cualquier situación.
Llegado el momento clave, la zona más peligrosa de la “escupidera” me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, pude ver el vacío a mi derecha, pasaríamos muy cerca de él, me serené y me preparé mentalmente para pasarlo, Emilio me miró y me transmitió con la mirada si estaba bien, le miré y le hice un gesto con mi cabeza, entendió que avanzáramos y así lo hicimos.
Empuñaba el piolet con la mano izquierda debido a que la mayor inclinación se encontraba en ese lado, cada vez que lo hundía en la nieve lo hacía con fuerza, no daba un paso sin tener el piolet bien clavado, la tensión era máxima, nadie hablaba, estábamos concentradísimos, yo solamente miraba las botas de Emilio, no quería mirar a los lados para no perder la concentración, no podía ver el abismo por la niebla pero sabía que estaba ahí, cualquier fallo podía ser el último…
Una vez pasada la zona más complicada de la “escupidera” para nuestro pesar todavía nos quedaba una pala enorme con gran inclinación, ¡la tortura no se acavaba!, nos lo tomamos con calma, apretábamos los dientes y seguíamos luchando paso a paso, siempre juntos …
Habíamos pasado un momento de mucha tensión, avanzábamos despacio cuando un grupo de cuatro vascos nos adelantó, ¡parecían motos!. Poco a poca salimos de la “escupidera”, pero todavía nos quedaba la última pala, estábamos en el “hombro” y no se divisaba la cima, cosa extraña porque desde ese lugar se podía ver perfectamente el pilón geodésico que la corona.
Proseguíamos con nuestro avance, mi hermano tiraba del grupo tenía ganas de coronar, después de lo que habíamos pasado el objetivo estaba cerca, se le veía muy motivado e ilusionado, él fue el primero en llegar al final del “hombro”, una vez arriba nos miró y nos comunicó ¡hemos llegado, la cima está aquí! …
Efectivamente, la cima estaba a unas decenas de metros había tanta nieve que se había creado una especie de pared o muro a la salida del “hombro” que no dejaba ver el pilón pero ahí estaba, enterrado hasta la mitad en nieve, era maravilloso volverlo a tocar otra vez.
Nos abrazamos, estábamos muy contentos de haber conseguido nuestro objetivo, habíamos luchado mucho, mucho, estábamos muy satisfechos de haber podido cumplir con “uno de nuestros pequeños sueños” y más en las condiciones en las que habíamos tenido que afrontar este reto.
Los montañeros vascos estaban descansando en la cumbre, hablamos con ellos, eran simpáticos, nos comentaron que la noche pasada habían dormido en el refugio de Tucarroya y acto seguido nos preguntaron de dónde veníamos; les explicamos nuestras andaduras y se quedaron parados, nos comentaron lo siguiente:
“hay alguien más locos que nosotros, menuda paliza”
“decidnos que es lo que os metéis” “no volveréis a bajar hasta el coche hoy …”
“para hacer eso tenéis que estar muy unidos, es una locura …”
Los cuatro nos miramos, estábamos alucinados con los comentarios realizados por los montañeros vascos, ellos, los más duros estaban elogiando nuestra gesta, nunca antes me había encontrado en una situación como aquella, de repente debido a esos comentarios se nos llenó el depósito de gasolina …, pero lo más extraordinario era que ellos no sabían que una vez en el coche emprenderíamos la vuelta a casa acto seguido …
Así es, llegamos al vehículo a las 23:00 horas después de darnos una tremenda paliza y de desfilar como espectros con nuestros “faros” por el Parque Nacional, seguidamente nos trasladamos a Torla para tomar un café, nos quedaba una vuelta muy dura en coche. Deciros que nos íbamos turnando al volante y que llegamos a nuestras casas a las 04:00 horas del domingo. Nuestra aventura duró 25 horas ininterrumpidas.
Deseo agradecer a mis compañeros de cordada su compañía, soy muy afortunado de poder caminar a su lado, por muchos años …
Esta ascensión se la dedico a “Juan Perdut”, sin su comprensión y amistad no habría sido posible, gracias por todo compañero.
Quiero terminar con estas palabras, son el lema de nuestro grupo, en esta ocasión están escritas en honor de mis compañeros de cordada: Emilio, Marcos y mi hermano Antonio:
“ Nuestro camino no es por fáciles prados
de hierba, sino que es un sendero de
montañas escarpado y lleno de dificultades.
Pero siempre caminaremos como una sola
unidad, hacia adelante, hacia arriba, hacia el sol “
La felicidad del ser humano es la realización de muchos pequeños sueños …
Salud y Montaña,
Carlos Minerba.
No hay mal que por bien no venga …
Tivissa, un lugar donde la naturaleza se manifiesta con todo su esplendor, fue el lugar escogido por el Club para disfrutar del domingo 13 de febrero en un entorno privilegiado.
A partir del mismo pueblo, tomamos una ruta muy bien señalizada y conservada que inicia la ascensión a esas cumbres, que parecen estar al pie del pueblo, de forma que da la impresión de que las puedes tocar con la mano.
La ascensión es suave, agradable como consecuencia del bello paraje por el que discurre y permite disfrutar sin manifestación de sobrealiento. La variedad de la flora y el abundante musgo nos orienta respecto a un grado de humedad adecuado, impropio de los llanos que se extienden a partir de su base. Pronto llegamos a un par de cuevas al pie de una impresionante pared de roca. En una de esas paredes prácticamente verticales, alguien ha querido dejar su huella descolgándose desde la cima hasta unos 100 metros del arranque para pintar una M indicativa de su inicial, como recuerdo de su paso por esos parajes.
Continuamos la ascensión hasta llegar a lo más alto donde ondea una señera de tamaño más que regular. Panorámica impresionante del entorno y los pueblos de Tivissa, Falset, Marça, las dos Moras.... todo ello a vista de pájaro.
Allí mismo nos dispusimos a aliviar el peso de nuestras mochilas en beneficio de nuestros estómagos que hacían amagos de protesta, y disfrutamos de un merecido descanso con la panza llena y el mundo a nuestros pies.
Continuamos la marcha en dirección a la ermita de Sant Blai atravesando montañas cuyas formas y rocas nos recordaban las de Montserrat. En las faldas, pequeñas terrazas formadas con paredes de roca seca, donde aun es visible la mano del agricultor que debía sudar lo suyo hasta llegar a esa multiplicidad de mini fincas. Allá arriba, donde parecía imposible, encontramos un camino apto para rodadura de vehículos que nos había de conducir hasta la ermita.
Mientras caminaba disfrutando del paisaje y con la ermita a la vista, mi pensamiento voló hacia esa inmensa cantidad de historias de OVNIS, extraña presencia de formas que recuerdan a clérigos y todo tipo de fenómenos paranormales que la leyenda asocia a Tivissa, su entorno y sobre todo a su ermita de Sant Blai, donde se han llegado a grabar registros de extraños sonidos, que en un caso relatado por testigos presenciales dieron lugar incluso al "desprendimiento de una puerta metálica que prácticamente salió despedida".
Llegamos a Sant Blai, ermita de estilo neogótico datada en el año 1.858 y.... nada de ruidos extraños ni puertas volando. Sólo belleza y silencio. Tal vez, y solo tal vez, sea debido a que, parece ser, que esos fenómenos paranormales, sólo ocurren, si es que ocurren, cuando la niebla y el mal tiempo cubre esas montañas y nosotros estábamos disfrutando de un esplendido día soleado.
Iniciamos el regreso a Tivissa, con los pulmones pletóricos de aire limpio y con las pilas cargadas para una semana. Doy fe de que el único fenómeno extraño que vimos fue el de un reloj de sol que marcaba la hora con treinta minutos de retraso. Alguien puede catalogar ésto como fenómeno paranormal. Lo probable es que sea consecuencia del desvío del gnomon o estilo que proyecta la sombra indicadora de la hora solar, como consecuencia de la acción del fuerte viento.
En Tivissa una cervecita fresca... y para casa. Hasta el próximo domingo.
Febrero 2011
Antonio Espinosa Marchal
Comença a caure la pluja quan arribem a cap d'amunt del port de Bailo. El port de Bailo no és per a mi un port de carretera qualsevol. A l'aparcament habilitat a la part alta, on sempre a l'anada i a la tornada he parat per contemplar l'espectacularitat dels meus estimats Pirineus, he gaudit i també he patit, sensacions inoblidables. No tan sols per ser l'entrada i sortida, per anar o per tornar de les meves muntanyes estimades, sinó perquè de la cruïlla de camins de Puente la Reina surt la carretera per la que he vist, any rere any, marxar a la meva filla i al meu gendre camí de Bilbao després d'haver passat uns dies tots junts a la vall. Intento retenir les llàgrimes a la retina dels meus ulls, sense aconseguir-ho. Però avui ........ no em pararé.
Els núvols no ens deixen veure la cadena muntanyosa que envolta la vall de Hecho i Ansó. Plou quan creuem Puente la Reina i enfilem ja la llarga recta de la carretera que porta a la Vall de Hecho. i ho fa copiosament quan passats uns pocs kilòmetres girem a la dreta en direcció a la vall de Lizara. La pluja tenyeix tota la vall de nostàlgia i tristesa, sobretot quan passem pels bells pobles de Jasa i Aragüés del Puerto. Unes tènues llums groguenques i el fum d'algunes poques xemeneies fan sospitar que encara tenen habitants que es resisteixen a deixar la vall. Només la mort els allunyarà d'ella. Són, segurament, l'última generació que van obrir els seus ulls per primera vegada a la vall i que els tancaran també per sempre en aquest mateix lloc...
Pugem per la empinada carretera que ha de conduir-nos a la nostra destinació, el refugi de Lizara. Contínua incessant la pluja. La nit ha cobert amb el seu mantell de foscor la vall. Unes ombres fosques comencen a apoderar-se també de les muntanyes i només una mica de claredat es reflecteix en els cims més alts que ens envolten.
Arribem al refugi. Primer Eugenio, Emilio, Rodri, David, Yolanda i jo, una mica més tard arriba Luís que ve de Conca i un poc després Carlos, Antonio i Marcos. Ja estem tots! Com diria Eugenio: "hem tornat a casa després de tota la setmana de treball”.
Sopem. Acabat el sopar mirem plànols, mapes de la zona, fotografies penjades a les parets del refugi, parlem de les dificultats que ens podem trobar, del estat de la neu... Estem preocupats per la inclinació de la pala de neu, preguntem al refugi: entre 35 º i 45 º. Segueix plovent torrencialment. L'adrenalina ens va entrant a les venes i ens recorre tot el cos. Ja podien ser les sis del matí!! Miro les cares dels meus companys i palpo la seva excitació. Demà les nostres vida només dependran de nosaltres, de com trepitgis amb els grampons i de com clavis el piolet. Demà estarem sols amb la muntanya davant. Tots els problemes, treball i família, i tots els sentiments, els hem deixat a la porta del refugi. Només has de pensar en tu i en els teus companys de cordada, la resta ha passat a un segon pla.
Anem a dormir. Serà difícil després de la pujada d'adrenalina. S'apaguen les llums i amb elles poc a poc les veus, només el soroll de les gotes de pluja colpejant la teulada. Ja en la solitud dels meus pensaments faig un últim repàs a tot el material i a cadascú dels passos que faré quan em llevi a la matinada. Tanco els ulls i intento dormir, ... he de dormir!
Ostia!! segueix plovent.
Com estarà demà la neu amb aquesta pluja ?.................
Pau Armengol i Muñoz
El dissabte passat dia 8, responen a una invitació del Club excursionista de Gandesa , vaig tenir el plaer de participar a la marxa Espantarrucs. Van ser 32 km i 3000 m de desnivell acumulats dins d'un recorregut de molta bellesa i amb una organització perfecta. Felicitats per els joves que han agafat les regnes del club. El recorregut va transcorre per tota la serra de Pandols i de Cavalls i en la solitud d'una marxa amb 72 participants vaig poder gaudir d'instants de record d'una excursió que vam fer el nostre club el desembre de 2008 per aquestes corrandes, carregada de molta emotivitat per tractarse dels escenaris de la batalla de l'Ebre. Només arribar a casa vaig tornar a visionar el vídeo que vaig fer aquella nit de desembre després d'aquella excursió. Com molta gent s'apuntat després d'aquella data us he fet un link a aquest vídeo perque sapigueu de que parlo.
Pau Armengol
La Montaña,es , el lugar ideal para encontrarse con uno mismo. Su grandeza y hermosura ,nos invita ha adentrarnos en ella. Contemplandola, vemos que somos insignificantes, en este maravilloso Universo,que hemos de cuidar y respetar,por que formamos parte de él.
En ella nos sentimos libres,de ruidos molestos, libres de las cosas materiales,libres de superficialidad.....
Somos mucho más auténticos, nos desinivimos de todo,compartimos más,somos más solidarios,somos más felices.
La Montaña me atrae como el imán al hierro,
como el agua al sediento,y como rio que va al mar,voy a la montaña ,a cargar de enérgia mis células ,de óxigeno mis púlmones, de belleza y amor todos mis sentidos.
Dolores Llamas
Retorno a casa,he vuelto al Pirineo para entregarme con todo el corazón;si,porque como dice una conocida canción "Te he buscado en un millón de auroras y ninguna me enamora".Vengo de la gran montaña de Africa;regreso del Kilimanjaro,ese volcán mítico que me ha acercado al cielo más que nunca,pero un cielo físico al fin y al cabo...¡Oh Diosa Pirineos,cuan hermosa te hayo! bien es verdad que tu deidad debiera tener adoradores como el Sol de oriente o los mismisimos Dioses del Olimpo.Hoy,tu radiante e impoluta blancura de nieve, se nos ha mostrado más hermosa y cegadora que nunca ¡Estabas bellisima! Tu femenina presencia aún era fria cuando los primeros rayos de sol despuntaban el nuevo día, pero poco poco,hemos ido ingresando hasta sentirnos plenamente acogidos en tu seno.Conquistarte es una árdua tarea que transforma a los hombres,hoy he visto como uno de ellos,arrojaba sus miedos por uno de tus insondables abismos para pasearse erguido y sereno por la arista afilada de una de tus preciosas montañas.Nadie como tu nos conoce tan profundamente;tu desnudas nuestras almas para reconocernos en ese espejo donde valientes,realizamos el duro ejercicio de la honestidad para saber de nuestras limitaciones ¡Nunca una relación fué tan sincera!
Hoy,al contemplarte he soñado amores eternos,amores que desde un Budismo caprichosamente interpretado,me impulsen a repetir otras vidas para reencontrarme una y otra vez con tus sinuosas y escarpadas formas;con la hermosa complejidad de tu alma abrupta pero femenina;con esos recónditos valles donde cristalinos,fluyen sonoros rios que alimentan la música espiritual que mana de tus entrañas ¡Oh Dios,me confieso enamorado como un niño! Reconozco que presides todos y cada uno de mis días,que solícito,te pretendo para recorrer tu geografía con la ciega pasión del que se sabe rendido a tu belleza.
Eugenio Conejo
Nos dirigimos a Francia,a la altura de Ainsa leemos en un cartel luminoso de la carreterra "Tunel de Bielsa cerrado por obras" incrédulos nos llegamos hasta la misma entrada del túnel y no damos crédito a lo que vemos ¡Está cerrado! desde luego los Galos no hacen "gala" de una buena comunicación ¿Somos Europa?
Media vuelta y Carlos hombre de recursos múltiples,sugiere el Gran Bachimala 3.177 mts.Seguimos hasta San Juan de Plan ¡Ya tenemos plan! Preguntamos a unas lugareñas... ¿Solteras? por el refugio de Tabernes y nos encomiendan a la virgen Blanca (Hermita) en los aledaños de dicho albergue.Nos adentramos en una pista larguisima de siete kilómetros en buen estado y casualmente descubrimos el refugio de Biadós-seguro que la virgencita ha intercedido- ya no se puede pedir más,el guarda nos comunica que hoy es el primer dia que abre el refugio en lo que va de año.No tenemos reseñas ni sabemos donde dirigirnos pero a Dios gracias,el guarda se saca de la chistera una foto del Gran Bachimala con reseñas de la ascensión en el dorso ¡Esta virgen Blanca tiene mucha mano! Madrugamos e iniciamos nuestra aventura entre un paisaje idílico de verdes prados situados en las laderas de las montañas próximas;las pequeñas casitas de piedra con tejado de pizarra negra se dispersan aquí y allá dándole un aspecto bucólico al entorno;el día amanece y la suave brisa de la mañana nos trae el dulce campaneo del ganado pastando.Poco a poco, remontamos por una estrecha vereda que nos conduce hasta las altas lomas que nos acercarán a ese otro mundo helado que nos aguarda.Allá en la lejanía,las montañas coronadas de nieves eternas,se muestran como hermosas e inaccesibles damas,ocultas trás un velo de blanca neblina que nos niega injustamente su belleza sin igual.Por fín arribamos a la frontera del averno frio y escarchado de una tierra ennegrecida de pizarra que se resquebraja en finas lajas;la fatiga nos puede,un paso hacia adelante y dos para atrás¡Esto es insufrible! Sorteamos un nevero dispuesto a ser lanzadera de todo aquel que ose cabalgar sobre su montura helada;unos compañeros de Girona se suman a la "Santa Pasió" dels nois del club Salouenc;de repente desaparece el paisaje,la montaña y toda la materia habida y por haber ¿Ha desaparecido la tierra? no,solo que una espesisima niebla nos ha cegado situándonos en medio de la nada.Els nanos de Girona giran cua y quedamos solos pero pronto surgen de la blanca neblina unos tios de Madrid ¡Que susto! como en la liga ja,ja,ja...Estos dicen que se largan y les ofrecemos compartir incertidumbre y Dodotis si fuera conveniente.Pesadamente tiro del grupo-la gente mayor debe dar ejemplo- nos adentramos en un mundo inóspito y cruel,el viento y los cristales de hielo nos golpean la cara,pido relevo y los madrileños toman ventaja-solo por gol average,
que conste-,pero de pronto se frenan como si hubieran visto al mismo diablo ¡Se quedan petrificados! La arista del Gran Bachimala se muestra desafiante e inexpugnable,terriblemente helada y peligrosa.Busco con la mirada a Emilio y este me observa firme y determinante,luego es Carlos el que me rubrica el "Permiso" con un claro entendimiento.Tomo la iniciativa,enterramos las mochilas para que no nos la hurte el viento precipitándolas al vacío-los madrileños son en estos momentos convidados de piedra- muerdo la correa del piolet para ceñirla a mi mano derecha y desde el silencio hablo con la gran montaña:Escucha,nosotros no vamos a renunciar,así que uno de los dos tendrá que ceder ¡Haz con nosotros lo que quieras!...tengo que confesarte que me inquieta el mar,que com diu la Rosa Mari "Las donas et fan molta por".Le insinuo que la gent de Salou es molt emprenedora pero a la vagada molt "tozuda" ¡Vamos a conquistarte! El Gran Bachimala despliega toda su ira y ruge con un viento muy fuerte,la nieve fina oculta placas resbaladizas y hay que descubrirlas.Poco a poco, vamos avanzando abriéndonos paso y haciéndo camino con el piolet,los abismos a uno y otro lado son espeluznantes ¡Estamos en la cumbreeeeee! Por una vez en la vida,en Madrid hablarán de alpinistas de Salou ¡Pero si Salou solo tiene playas!...y buenos montañeros ja,ja,ja...
Eugenio Conejo